lunes, noviembre 21

Eduardo Novillo Astrada y Astrid Muñoz recrean su estilo de vida nómade



                                                                                        Pololine ph


El polista y la ex supermodelo puertorriqueña revelan los secretos de su historia de amor, que lleva ocho años y una infinidad de millas recorridas
Desembarcaron en Buenos Aires a mediados de septiembre para que Eduardo Novillo Astrada (44) jugara en el Abierto del Jockey, el campeonato que abre la temporada de polo en nuestro país. Tras haber pasado gran parte de 2016 en Inglaterra y Colombia –donde él es la voz cantante en Apes Hill y Las Monjitas, los equipos para los que juega afuera–, el 9 de handicap y Astrid Muñoz (43) volvieron a Argentina, el lugar donde pasaron por el Registro Civil hace cuatro años y donde planean echar raíces en algún futuro, aunque por ahora se vea lejano.
Pero no todo es polo en la vida de Novillo y la ex supermodelo puertorriqueña, protagonistas junto a otras socialités del libro Room with a View, de The Luxury Collection, en el que revelan cuál es su hotel preferido en el mundo. “Todos los años hacemos un viaje con los chicos de Eduardo [él es padre de los mellizos Justo y Cruz (17) y de Lucio (10), fruto de su primer matrimonio, con Ernestina Anchorena]. En 2013, visitamos Grecia y elegimos el hotel King George de Atenas”, cuenta Astrid, que desde hace varios años se desempeña como fotógrafa (sus trabajos pueden “espiarse” en www.astridmunozphotography.com). “Después de la temporada en Inglaterra, me tomo diez días de descanso antes de empezar a jugar en Sotogrande, España. Con Astrid solemos organizar un viaje para disfrutar con los chicos. Es una experiencia que nos une muchísimo como familia”, agrega él.
Zimbio ph
HORAS DE VUELO Y ROOM-SERVICE
–¿Qué es lo que más les importa a la hora de elegir un hotel?
Astrid: El servicio y la comida.
Eduardo: Para mí, la ubicación del hotel y la cama, que tiene que ser firme para cuidarme la espalda. Arriba del caballo usás mucho la espalda y si la cama es demasiado blanda, puedo llegar a destruírmela.
–Astrid, ¿cuáles son tus tips de oro para hacer la valija?
–Guardo todos los vestidos en bolsas plásticas para que no se arruguen y los zapatos en sus bolsas de tela para que no se dañen. Presto mucha atención cuando armo la valija, así después no pierdo tiempo buscando cada cosa.
–¿Sos de las que vuelan con exceso de equipaje?
–Antes viajaba con muchas valijas, en las que metía todas mis cosas favoritas, pero como no usaba ni la mitad de lo que llevaba, ahora empaco los looks ya armados.
–Eduardo, ¿Astrid arma tu valija?
–Odio que me armen la valija. [Se ríe]. Pero admito que soy un desastre: siempre me olvido de algo. Soy lo opuesto a Astrid, que es ultraorganizada. Cuando fuimos al Amazonas, iba a llevar dos trajes de baño, tres remeras y poco más. Por suerte, ella sabía perfecto lo que había que llevar y fuimos a comprar pantalones largos y camisas de manga larga, tipo explorador, por los mosquitos. Lo habría pasado pésimo si no hubiera sido por ella.

UNA VIDA NÓMADE

–Astrid, el trabajo de tu marido los lleva a girar por el mundo. ¿Cuáles son las ventajas de la vida itinerante?
–¡No tengo memoria de no haber sido nómade! [Se ríe]. Antes de seguirlo a Eduardo, mi carrera como modelo me tenía en constante movimiento y ahora, si no viajo en tres o cuatro meses, me entran las cosquillas y tengo que irme a algún lugar. La vida gitana, como me gusta llamarla a mí, ya está incorporada a mi ADN y, a diferencia de Eduardo, que tiene a todos su amigos en Argentina, yo tengo amigos de siempre en Nueva York, Francia, Italia y Londres, que fueron lugares en los que viví, además de Puerto Rico.
–Eduardo, ¿qué es lo mejor de viajar tanto?
–Tengo la oportunidad de conocer gente, lugares. Es muy enriquecedor conocer distintas formas de pensar, de vivir y de hablar.
–Debe haber desventajas…
–Y sí, como perderte momentos importantes. En estos años falté en los casamientos de mis cuatro mejores amigos y todavía me arrepiento. A mis hijos –que viven en Buenos Aires con su mamá, pero viajan cada tres semanas para vernos– les cuesta no tener una rutina en el colegio ni con sus amigos.Cuando no estamos juntos, trato de tener contacto todos los días. Con el más chico hablo por teléfono y con los mayores generalmente nos mandamos mensajes.
–Astrid, ¿soñás con tener una dirección “fija”?
–Sé que los viajes no van a ser para toda la vida. Ahora, lo que toca es viajar y disfrutar de distintas experiencias y estoy agradecida por eso. Ser nómades no nos estresa.
–Eduardo, te tocó una gran compañera.
–Astrid es muy compinche. Nos divertimos muchísimo en todos los viajes que hacemos y disfrutamos de salir a comer afuera. Nos encanta descubrir restaurantes. Somos compañeros y eso hace todo más fácil.

LA VIDA JUNTOS

–Se conocieron en 2008 y, cuatro años después, se casaron. ¿Cuál es el balance de este tiempo?
Eduardo: Son ocho años espectaculares y me siento muy afortunado de haber encontrado a Astrid, que se lleva bárbaro con los chicos, con amigos y mi ex mujer.
Astrid: Este es el segundo matrimonio para ambos. Los dos venimos con bastante información de lo que falló y de lo que estuvo bueno en nuestras relaciones anteriores y eso nos ayuda a entendernos. Lo que más destaco de nuestra relación es el muy buen diálogo que tenemos.
–¿Cómo es Eduardo?
–Es el hombre más íntegro que conocí. Tiene un corazón enorme y todos los que lo conocen saben de su entrega hacia los demás.
–Eduardo, ¿qué es lo más lindo de Astrid?
–Es alegre, cariñosa, inteligente, creativa, sensible, buena. Creo que es la mujer perfecta.
–¿Les gustaría tener hijos?
–Nos encantaría. Si vienen, vienen…
Astrid: ¡Soy alérgica a las preguntas de índole tan personal!
–¿Un sueño que compartan?
Eduardo: Cuando termine mi carrera de polista, me gustaría acompañarla un poco más a Astrid en su pasión, que es la fotografía. Y quisiera pasar más tiempo en nuestro campo de Bahía Blanca, un poco de tierra que tenemos sobre el mar.
Astrid: Me encantaría vivir en el medio de la nada, con mi laboratorio de fotografía y los caballos de Eduardo. Quedarnos acá, en Argentina, y que nuestros amigos del mundo vengan a visitarnos.
  • Texto: María Güiraldes

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...