Raúl Albiol ya tiene en su poder la máscara que le acompañará en los próximos días cada vez que se vista de corto. Mientras va soldando la fractura de pómulo que sufrió hace diez días, el central empezará a entrenarse con una protección en su rostro con vistas a poder reaparecer la próxima semana.
"Se llena el molde de escayola y una máquina succiona el plástico y lo deja con la forma de la cara. El plástico es especial, soporta cualquier tipo de impacto y es transparente", indica Cortés, técnico ortopédico.
Lejos de lo que se pudiera imaginar, la fabricación de la máscara es una labor prácticamente de artesanía. Con una sierra se recorta la máscara y poco a poco se va lijando para que quede con su forma ideal.
El secreto está en dejar un ligero hueco sobre la zona afectada: "La protección va ajustada al rostro menos en la parte lesionada. Ahí se recrece la zona para que si se produce un impacto, éste se reparta por el resto de la cara. Nunca recae sobre la zona afectada. En el caso de Albiol, la máscara se ajusta perfectamente en toda la cara menos en el pómulo roto".
Ya no se utiliza ningún tipo de almohadillado en las máscaras protectoras porque, según explica Cortés, aunque fueran diminutos, separaban la máscara de la cara, con lo que se reducía el campo de visión. "Lo más importante es la seguridad, que si hay algún golpe la lesión no se vea afectada, pero también es muy importante la comodidad y la visión del jugador".
El precio de esta máscara asciende a unos 600e. Albiol empezará a llevarla cuanto antes, sobre todo en los entrenamientos. Si juega o no con ella, se decidirá en su momento. Pero tendrá que trabajar con protección durante 20 días como mínimo.
fuente: marca.com
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