El Manchester City peleará por la FA Cup. Los 'citizens' se meten en la final al imponerse en Wembley a sus vecinos del United y lucharán por el trofeo de clubes más antiguo del mundo después de 35 años sin levantar ningún título. Touré y su gol, el único del encuentro, fueron lo más sobresaliente de cuanto aconteció sobre el césped, en el que también destacó Scholes, aunque por una entrada criminal que le costó la expulsión. La fiesta estuvo en las gradas, donde la alegría se vistió de azul.
Los máximos artilleros de ambos conjuntos no podían ser de la partida. Rooney, por sanción, y Tévez, lesionado. Así las cosas, se esperaba que, al menos, el 'Chicharito' Hernández acompañase a Berbatov en el ataque de los diablos rojos. No fue así. El mexicano vio más de medio partido desde el banquillo. A pocos metros, en el otro banco, el bosnio Dzeko, sacrificado por Mancini en beneficio de Balotelli. Un delantero en cada once y mucha precaución.
Yaya Touré no había encontrado aún su espacio, pero comenzó a fabricárselo en las postrimerías del primer acto. El gol sería a la postre un premio más que merecido para el marfileño que, más aún desde entonces, fue un coloso.
Medio Wembley estalló tras el pitido final. La mitad celeste. Ningún aficionado del City se acordó de la ingente cantidad de millones que los dueños del club han dilapidado para armar un equipo irregular como pocos. El fútbol le debía una alegría a esa afición. Nada importaba ahora, sólo que los 'citizens' lucharán 35 años después por levantar un trofeo y que la frontera del éxito separa desde hoy un poquito menos al United de su rival en la ciudad.
Fuente: marca, josé dominguez
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